Untitled Document
Según cifras internacionales
que pueden extrapolarse a nuestro país, entre el 5 y el 7 por ciento de
quienes se internan en un centro asistencial por más de 72 horas sufre
alguna infección hospitalaria. De esta manera, se convierten en la complicación
más frecuente asociada con las internaciones.
"Los gérmenes están en el paciente y en la institución,
que es el reservorio -explica el doctor Víctor Rosenthal,
especialista en Epidemiología Hospitalaria y secretario de la Comisión
de Infección Hospitalaria de la Sociedad Argentina de Infectología-.
Así pasan a las manos del personal, que queda colonizado y en condiciones
de colonizar a otros pacientes al asistirlos. Hay infección cuando, a través
de algún procedimiento invasivo, el germen ingresa en el organismo. Las
cuatro infecciones hospitalarias más frecuentes son las urinarias, asociadas
con el uso de sondas vesicales; las bacteriemias, vinculadas con los catéteres
venosos y arteriales; las neumonías, derivadas de la utilización
de los respiradores, y las infecciones de heridas quirúrgicas."
El doctor Rosenthal, que junto a un importante grupo de representantes
de la Sociedad Argentina de Infectología fue redactor de las Normas Nacionales
de Control de Infecciones para el Programa de Garantía de Calidad del Ministerio
de Salud y Acción Social, indica que en nuestro país no existe un
sistema nacional de vigilancia epidemiológica ni una institución
oficial que se ocupe de acreditar centros de salud públicos y privados
que implementen programas de control de infecciones. "Lo exigen algunas obras
sociales y prepagas -comenta el especialista- para asegurar a su beneficiario
o cliente que tiene menos riesgo de infectarse en esos centros asistenciales."
Por otra parte, no existen datos oficiales acerca del problema, pero Víctor
Rosenthal afirma que la cifra de infectados durante una internación
es superior en la Argentina no sólo respecto de los países desarrollados,
sino también de vecinos, como Chile y Brasil. El especialista cita al respecto
el Estudio Nacional Multicéntrico dado a conocer en 1989. Allí se
da cuenta de que en una de cada cinco cirugías se adquiere una infección,
ya que la tasa promedio de infecciones quirúrgicas citada allí es
del 19 por ciento, mientras que en Chile es del 0,9 al 3,3 por ciento (1997) y
del 0,2 al 6,3 por ciento en Brasil (1993-1996).
En ocasión del IX Congreso Internacional de Enfermedades Infecciosas, en
Buenos Aires, el infectólogo Horacio López, ex presidente de la
Sociedad Argentina de Infectología, dijo que "la mayoría de
los hospitales de nuestro país no conoce su nivel endémico de infecciones.
También carecemos de una línea de base como para que las acciones
que se tomen nos permitan evaluar su eficacia".
El infectólogo agregó que "deberíamos implementar políticas
que generalicen en los centros de salud las acciones de higiene, desinfección,
esterilización y capacitación del personal de todas las áreas,
desde el quirófano hasta la cocina o la lavandería con el objetivo
de prevenir infecciones hospitalarias".
Aun en los centros de salud más avanzados del mundo existe una cifra inevitable
de infecciones. Las medidas para controlarlas son menos complicadas y costosas
de lo que se cree: el lavado de manos entre paciente y paciente, y el baño
de quien será sometido a una cirugía antes de la intervención
han mostrado que pueden disminuir sensiblemente las cifras.
Complicación
no facturable
El doctor Víctor
Rosenthal relaciona el vigoroso interés actual en controlar
las infecciones hospitalarias con el profundo cambio operado en el sistema de
salud. "Antes -dice-, cualquier prestación, medicación o
complicación incluido en el día cama eran facturables. Ahora,
las instituciones deben hacerse cargo de los costos de las complicaciones y
para eso hay que evitar las infecciones hospitalarias."
El especialista, que es coordinador del Comité de Infecciones del hospital
Ramón Carrillo, indica que en las áreas de cuidados intensivos
las internaciones se prolongan un promedio de 18 días en hospitales públicos
y 12 en centros privados ante una infección. En procedimientos quirúrgicos
ortopédicos y cardiovasculares, las infecciones hospitalarias extienden
la internación de 20 a 60 días. Y en otras cirugías, los
pacientes permanecen 15 en lugar de 7 días internados.
"El costo de un día-cama es variable -explica Rosenthal-.
Pero oscila entre $ 200 y 1000 por día. Esto significa que el tratamiento
de una infección cuesta entre 1.400 y 60.000 pesos".
Y todavía hay más: costos extras como la reinternación
y la reintervención quirúrgica (algunas infecciones, que implican,
por ejemplo drenaje de pus, suponen volver a operar), accesorios descartables
y, con frecuencia, antibióticos de última generación (y
de elevado precio) para tratar el problema, que se asocia habitualmente al fenómeno
de resistencia bacteriana.
Además, las infecciones hospitalarias tienen otro costo: elevan la mortalidad.
"En neumonías, alcanza al 40 o 50 por ciento -dice Rosenthal-.
Un 30 por ciento en bacteriemias y alrededor del 10 por ciento en infecciones
urinarias. Son datos de Estados Unidos, y en nuestro país seguramente
son aún más altos."
Proyecto Vigía
El doctor Marcelo Bortman,
coordinador del proyecto Vigía, un emprendimiento conjunto del Ministerio
de Salud y del Banco Mundial, explica que alrededor del uno por ciento de la
población local requiere anualmente una internación de mediana
o alta complejidad como, por ejemplo, la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) o
la Unidad Coronaria (UCO), que son los ámbitos donde mayor riesgo existe
de contraer una infección hospitalaria porque allí los pacientes
están más expuestos a procedimientos invasivos.
"Es verdad que en la Argentina no está medido cuántas personas
se infectan -admite Bortman-. Pero responde al promedio mundial para países
en vías de desarrollo."
¿Qué se proyecta en la Argentina? "El mes próximo-responde
el funcionario-, comienza el proyecto Vigía, que buscará la información
de base en cuanto a mortalidad y morbilidad en el país. En ese marco
se iniciará un programa de desarrollo de cien unidades centinela en hospitales
públicos y privados que cuenten con UTI, Comité de Infecciones
y más de 50 camas de internación. Se organizará un sistema
de capacitación para el personal según las Normas Nacionales para
el Control de Infecciones, cuya redacción está casi terminada,
y se distribuirán en todos los establecimientos sanitarios del país.
Además, estamos organizando un protocolo de vigilancia para conocer cifras
reales de infecciones hospitalarias. El objetivo a cuatro años es reducirlas
en un 15 por ciento como mínimo."
La fuerza de la
resistencia
La doctora Rosa Bologna,
presidenta de la Sociedad Argentina de Infectología e Infectologa del
Hospital Garrahan, explica que las infecciones hospitalarias están estrechamente
unidas al preocupante fenómeno de la resistencia bacteriana.
"Para que ocurra- explica la especialista- debe haber, simultáneamente,
proliferación de microorganismos y presión de antibióticos.
Para disminuirla, hay que evitar que las infecciones pasen de paciente en paciente
a través de medidas adecuadas y, por otro lado, disminuir el uso de antibióticos.
Pero el problema es que si hay incremento de infecciones hospitalarias hay que
utilizar más antibióticos y esto provocará mayor número
de microorganismos resistentes."
Entre los gérmenes que más preocupan en el nivel hospitalario
están los bacilos gram negativos multiresistentes, el estafilococo dorado,
resistente a la meticilina, y el enterococo resistente a la vancomicina, vinculados
con infecciones de heridas y bacteriemias. "Y esto puede llevar -advierte
la doctora Bologna- a que en algún momento nos enfrentemos con una infección
producida por un microorganismo para el cual no tengamos tratamiento conocido".
|