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En la Argentina, hasta
la internación más sencilla encierra un riesgo que puede llegar
a ser mortal: el de contraer una infección dentro del hospital. Las que
traen mayores trastornos y en ocasiones causan la muerte son la neumonía,
por el uso de respiradores; la infección de heridas quirúrgicas;
las infecciones urinarias, por el uso de ondas y las bacteriemias. Todas se
generan por errores o incumplimiento de normas básicas de control tan
elementales como el lavado de manos. Lo cierto es las infecciones
intrahospitalarias ya constituyen una amenaza para el debilitado sistema de
salud argentino. No sólo porque la cantidad de casos es cada vez más
frecuente sino porque además elevan a sumas siderales los costos de los
tratamientos que deben pagar los sanatorio o el Estado en el caso de los hospitales
públicos. Víctor Rosenthal, especialista en control de infecciones
y epidemiólogía hospitalaria, afirmó que ``la principal
complicación de una internación es la infección hospitalaria''.
El especialista estimó
que en la Argentina 1.000.000 personas por año contraen infecciones hospitalarias
y que de ellas muere el diez por ciento (100.000), con lo cual las infecciones
causarían más muertes que las enfermedades cardíacas. Además
calculó que si se tiene en cuenta que cada caso genera un gasto extra
promedio de 3.000 pesos, el costo total se eleva a 3.000. 000.000 millones por
año. Para tener una idea de cómo se generan los gastos extras,
Rosenthal explicó que ``las mayoría de las prestaciones
de salud se pagan por módulos que son la asignación de un monto
fijo de dinero para un sanatorio por un determinada intervención. El
valor del módulo de una cirugía de cadera oscila entre los 1.500
y 1.800 pesos, de los cuáles al sanatorio le queda una ganacia de 500
pesos. Pero si el cuadro se complica por la aparición de una infección
el paciente debe estar internado otros 20 días a un precio promedio de
200 pesos diarios. Entonces -culminó- el costo extra se eleva a 4000
pesos que en el caso de los centros privados corre por cuenta del sanatorio
y en los hospitales públicos por cuenta del Estado''.
Rosenthal
agregó que en una sala de cuidados intensivos, entre el 20 y el 40 por
ciento de los pacientes contrae una infección y puntualizó que
el costo extra de una neumonía, una infección urinaria o de una
bacteriemia alcanzan entre 2400 y 18000 pesos por pacientes debido a que estos
trastornos requieren entre 12 y 18 días más de internación
a un precio promedio de entre 200 hasta 1000 pesos diarios. También recordó
que un estudio realizado en 1988 demostró que tasa de infecciones en
cirugía era del 19 por ciento mientras que Chile, Brasil y Estados Unidos
llegaba al 3 por ciento. La pregunta entonces es ¿por qué no se
evitan las infecciones intrahospitalarias?. uno de los motivos es que en la
Argentina no existia una especialidad medica en epidemiología hospitalaria
y por eso quienes querian dedicarse a este área hasta el presente debian
perfeccionarse en el exterior. Tampoco hay leyes ni planes nacionales que se
encarguen de investigar el problema y establecer mecanismos de control como
sí los hay en Chile, Brasil o Estados Unidos. El único emprendimiento
puesto en marcha hasta el momento fue Sistema de Vigilancia Epidemiológica
Nacional de Infección Intrahospitalaria (SIVENIH) un proyecto piloto
que se inició en la década del 90 pero no prosperó.-Por
otro lado, la falta de concientización del personal de los centros de
salud también juega en contra de los pacientes. Rosenthal
admitió que ``el lavado de manos antes y después de tocar a un
enfermo no es un elemento que este presente en la cabeza de todos los profesionales''
y señaló que este gesto fundamental ``ocurre en menos del 40 por
ciento de los casos''.
El especialista indicó
que ``la gente ignora el lavado de manos o cree que puede ser reemplazado por
el uso de guantes pero con eso sólo transmiten gérmenes de un
paciente a otro''.
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